No es un “break”, pero pronto vuelvo

27 04 2008

No estoy muerto, y mucho menos de parranda.

Vendí la herramienta principal de mis escrituras (el Nokia E61i), y mi horario me aleja un poco de pensar en las letras que hay por escribir.

Volverán los días en que la escritura sea parte de la vida que llevo. Volverán y no se irán.

Por ahí se me sigue la pista, de todas maneras no estaré del todo despegado de este sitio.

Saludos.





Caracterizando lo que quiero escribir

14 04 2008

Quisiera escribir, pero no un post, ni una cita. Quiero escribir muchísimo. Llenarme los dedos de sangre por el cansancio de tantas letras.
¿Un libro? Probablemente es el nombre que le asignen a lo que serán unas memorias escritas llenas de la vida de alguien.

Alguien…

…al que no conocen.

No quisiera comercializarlo. Quién guste podría leer un poco de estupideces en un blog, o en su blog, si la fastidio de leer, no los mata primero.

Me gustaría escribirlo y que apareciese trescientos años después, a ver si alguien recuerda algún consejo, comentario, palabra, besos, caricias, y ¿por qué no? hasta sexo.

Que bonita es ésta vida. Pero quiero vivir otra, y que sea escrita.

Con banda sonora, un poco de blues y un vino tinto. Sentado en la silla de un balón con vista a los tepuyes.

Algo distinto, de alguien distinto.

Tener que bañarse en río y navegar por horas mientras con una pluma y papeles que en algún momento sirvieron, escribir las notas. Esas que no importan.

No tendrá autor, a menos que la vida cambie de nombre, a menos que la gente entienda que significan las cosas que tiene, y se sienta feliz por lo que no tiene.





Dios te bendiga Padre

9 04 2008

Aunque recordaba la importancia de la fecha, amanecí tranquilo, pero eso cambio tan repentinamente que todavía me asombro.

“Hoy hace 20 años me casé. Y hoy hace tres años estuve con mi esposo por última vez. ¡Que recuerdos!” me dijo mi madre por mensaje de texto, cuando todavía no marcaban las 8:00 am en el reloj. Sin haber terminado de leer el mensaje, empieza a sonar una canción en la buseta en la que iba:
“Nadie es eterno en el mundo,
ni teniendo un corazón,
que se impacienta y suspira,
por la vida, y el amor…”

Canción del Sr. Tito Rojas a.k.a. Gallo de la Salsa. La primera vez que oí la canción, fue cuando murió el pelotero Wilfrido Polidor, perteneciente a los Tiburones de La Guaira. Hace varios años, cuando todavía era un pela’o y me ponía a ver el béisbol con mi viejo.

Sí, ese que está por cumplir tres años de asesinado.

Hoy, hace tres años, me bendijo mientras se ponía la franela para salir. Estaba apurado, y yo enratonado, retorciéndome en la cama.

- Bendición - Entre balbuceos y acomodar la almohada.
- Dios te Bendiga, hijo - Me respondió.

Hasta hoy me entero el porque de no localizarlo ese día. Hasta ese día supe que no volvería a bendecirme.

De aquel día a hoy, la diferencia es la experiencia y el andar por la “universidad de la vida” (la calle), que es lo que me ha forjado. La misma universidad que lo llevo a morir, y de la que me reiré en su momento.

Dios te bendiga Padre, “y que la Fuerza esté contigo”.