Aunque recordaba la importancia de la fecha, amanecí tranquilo, pero eso cambio tan repentinamente que todavía me asombro.
“Hoy hace 20 años me casé. Y hoy hace tres años estuve con mi esposo por última vez. ¡Que recuerdos!” me dijo mi madre por mensaje de texto, cuando todavía no marcaban las 8:00 am en el reloj. Sin haber terminado de leer el mensaje, empieza a sonar una canción en la buseta en la que iba:
“Nadie es eterno en el mundo,
ni teniendo un corazón,
que se impacienta y suspira,
por la vida, y el amor…”
Canción del Sr. Tito Rojas a.k.a. Gallo de la Salsa. La primera vez que oí la canción, fue cuando murió el pelotero Wilfrido Polidor, perteneciente a los Tiburones de La Guaira. Hace varios años, cuando todavía era un pela’o y me ponía a ver el béisbol con mi viejo.
Sí, ese que está por cumplir tres años de asesinado.
Hoy, hace tres años, me bendijo mientras se ponía la franela para salir. Estaba apurado, y yo enratonado, retorciéndome en la cama.
- Bendición - Entre balbuceos y acomodar la almohada.
- Dios te Bendiga, hijo - Me respondió.
Hasta hoy me entero el porque de no localizarlo ese día. Hasta ese día supe que no volvería a bendecirme.
De aquel día a hoy, la diferencia es la experiencia y el andar por la “universidad de la vida” (la calle), que es lo que me ha forjado. La misma universidad que lo llevo a morir, y de la que me reiré en su momento.
Dios te bendiga Padre, “y que la Fuerza esté contigo”.